A LA COMISION DE DERECHOS HUMANOS

 

Antes de proceder a exponer los hechos acaecidos con respecto a la asociación Amalurra ante los que nos hemos visto avocados a acudir a la Comisión de Derechos Humanos, entendemos necesario hacer una breve introducción de la trayectoria y finalidad de la citada asociación.

 

Amalurra, fundada por Irene Goikolea Uriarte, ha sido el resultado de una experiencia cooperativa y de colaboración, un trabajo cuyo fin principal es el desarrollo de las competencias personales e interpersonales. Se trata de una trayectoria evolutiva en la que el enfoque inicialmente ha sido de carácter individual, para posteriormente, ir derivando en un proyecto colectivo materializado en una plataforma hostelera y de restauración denominada Hotel Spa Amalurra.

 

Tras la descripción del propósito que ha consolidado la Asociación Amalurra, procederemos a exponer los hechos que nos han obligado a dirigirnos a ustedes. A lo largo de nuestra trayectoria se han mal interpretado algunas situaciones y entendemos necesario hacer un recorrido por los verdaderos acontecimientos ocurridos desde hace unos 20 años, con datos que evidentemente no son interpretables, y en consecuencia, nos permiten su verificación.

 

El nacimiento del grupo de personas que posteriormente constituirían la Asociación citada, se ubica aproximadamente en el año 1992. En el referido año, tuvo lugar un acontecimiento histórico, al que estamos obligados a aludir para ubicar los hechos que acaecieron. Aquel año tuvo lugar la conmemoración de los quinientos años de resistencia indígena desde la llegada en 1492 de los conquistadores españoles al continente americano. Con motivo de su celebración comienza la llamada "Carrera Continental de las Jornadas de Paz y Dignidad" integrada por los pueblos originarios de América para promover la paz, la dignidad y los valores autóctonos indígenas.

 

En el transcurso de la misma y entre los múltiples actos conmemorativos, tuvo lugar en Cuzko, Perú, durante un período aproximado de 15 días el llamado "Décimo Pachacutec". Pachakutik, palabra "quichua" que significa "vuelta de", o "regreso", en aquel momento, suponía el retorno periódico de los valores a la vida histórica de los pueblos, el renacimiento de las maneras de vivir y entender ancestrales que se habían cultivado en el continente con anterioridad a la conquista.

 

Irene Goikolea, que casualmente estaba en Perú en aquel tiempo, fue invitada al citado encuentro, y al ser la única representante del entonces "Estado español" fue nombrada en este acto conmemorativo por uno de los más ancianos representantes de la tradición "Quechua" allí presente, "Portadora del perdón del pueblo indígena americano al Estado español".

 

La caminata terminó unos meses más tarde en Teotihuacan, ciudad prehistórica de México. Fue allí donde Irene, decidió en muestra de agradecimiento, aprecio y solidaridad por el gesto mostrado, invitar a los representantes de los pueblos indígenas que había conocido a visitar el País Vasco, y a través de sus ceremonias de medicina (tradición de carácter indígena) con fines terapéuticos poder despertar al respeto y al contacto con la tierra y con ese conocimiento de su tradición indígena, común en muchos de sus aspectos a la tradición del pueblo vasco.

 

Aquel año, de hecho, fueron muchos los indígenas que vinieron invitados y se acercaron a España con motivo del quinto centenario de la conquista española, incluso la reina Doña Sofía recibió a dos representantes del pueblo indígena conocidos por "Tigre Pérez" y "Dahani Yagoba". Desde entonces, la visita del pueblo indígena a nuestro país y a otros países europeos ha sido constante, así como la práctica de sus ceremonias apoyadas en multitud de ocasiones por los propios gobiernos europeos como modo de impulsar el conocimiento y el respeto a su tradición.

 

Volviendo a los hechos que nos competen, aquel año 1992 y en base a la invitación realizada aquellos Chamanes visitaron el País Vasco y celebraron una ceremonia de medicina con fines terapéuticos.

 

Tras aquel encuentro, Irene Goikolea, fundadora de la asociación Amalurra fue injustamente denunciada por tráfico de drogas, corrupción de menores y estafa y tratada por los medios de comunicación como líder de una secta destructiva.

 

Una vez llevada a cabo la investigación pertinente fue dictado, por el Juzgado de Instrucción número nueve de Bilbao que tramitó las diligencias previas abiertas en el proceso, Auto de fecha 10 de enero de 1995 por el que se archiva la causa por no ser los hechos constitutivos de infracción penal. En consecuencia, y tras el estudio de los hechos acaecidos el propio juzgado entendió que se trataba de una práctica indígena ceremonial de carácter terapéutico en la que no había nada que juzgar.

 

Aquellos primeros indígenas llegados al País Vasco, viendo lo ocurrido decidieron realizar las gestiones pertinentes para solicitar el reconocimiento de su tradición y de sus ceremonias medicinales al organismo competente de las Naciones Unidas, finalmente, y tras un proceso de quince años, la Asamblea General de las Naciones Unidas de 13 de septiembre de 2007, aprobó la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, adoptada por una mayoría de 144 Estados a favor, 4 votos en contra y 11 abstenciones, en la cual específicamente se declaraba la legalidad de las ceremonias celebradas por los pueblos indígenas de acuerdo a su tradición en el marco de Europa, en conformidad con lo dispuesto en el artículo 12, a saber:

 

“Artículo 12

1. Los pueblos indígenas tienen derecho a manifestar, practicar, desarrollar y enseñar sus tradiciones, costumbres y ceremonias espirituales y religiosas; a mantener y proteger sus lugares religiosos y culturales y a acceder a ellos privadamente; a utilizar y controlar sus objetos de culto, y a obtener la repatriación de sus restos humanos.”

 

En consecuencia, hoy en día es posible reconocer que Irene Goikolea realmente por medio de su actuación dispuso la entrada de un instrumento de inequívoco valor terapéutico, que en la actualidad está siendo utilizado con el citado fin en la mayor parte de los países europeos.

 

Con posterioridad al Auto dictado por el Juzgado de Instrucción número nueve de los de Bilbao y el progresivo desarrollo de los hechos acaecidos en los años siguientes que finalizaron con el reconocimiento legal de la tradición indígena, lo acontecido quedó en el olvido, aunque nunca se rectificó la información vertida por algunos medios de comunicación entre ellos el artículo aparecido en el periódico “El País”.

 

Sin embargo la Asociación Amalurra continuó su trayectoria, llegándose a materializar un complejo hostelero que actualmente está en operativo en Artzentales, pequeño pueblo ubicado en Las Encartaciones, provincia de Bizkaia.

 

El fin que ha guiado desde su inicio el trabajo de desarrollo de competencias personales e interpersonales al que hemos aludido anteriormente, es la resolución de conflictos interpersonales.

 

Tratándose de una asociación formada por un total de catorce familias, resulta obvio el hecho de que alguna de esas familias durante la trayectoria recorrida haya decidido dejar la experiencia en un momento determinado. En este ámbito ha habido personas que han dejado el grupo por las circunstancias personales de su vida y han continuado manteniendo su vínculo de amistad y relación con los participantes de la asociación.

 

Sin embargo en el último tiempo han dejado de participar algunos de los asociados que por motivos de carácter económico y a pesar de haber recibido todo el dinero que en su día aportaron, han decidido crear una campaña de desprestigio contra la asociación y muy especialmente contra la persona de Irene Goikolea haciendo uso de las acusaciones a las que hemos aludido en el inicio de este escrito y que ya habían quedado en el olvido.

 

Este desprestigio se ha materializado en un blog que han abierto en un dominio con el nombre de la difamada en internet, así como en una campaña de descrédito televisiva en los medios de comunicación que apoyan fundamentalmente la prensa rosa y el morbo.

 

En todo este tiempo resulta fundamental para nosotros hablar de la persona de Juantxu Dominguez, el cual desconocemos porqué motivos y dadas sus declaraciones sobre la misma, ha mostrado desde el principio una animadversión hacia el propósito de esta asociación, a pesar del desconocimiento absoluto tanto del lugar creado como de la motivación y propósito de la misma.

 

Entendemos que la injusticia es evidente cuando quien acusa no nos conoce y no ha mostrado el más mínimo interés en averiguar, cuando menos los datos más tangibles y facilmente verificables, como son los económicos, teniendo en cuenta que son públicas las auditorías realizadas tanto del negocio como de la sociedad propietaria del lugar. Este desconocimiento se ha mantenido en el tiempo a pesar de los intentos siempre infructuosos que desde la asociación se han realizado para que esta persona se acercase al lugar y conociese realmente nuestra realidad.

 

Nos sentimos completamente desprotegidos a pesar de que la vía judicial civil y penal está en marcha. Consideramos que es dificilmente resarcible el daño moral que semejante actuación, en este caso apoyada por la asociación Largantza dirigida por Juantxu Dominguez, y subvencionada públicamente por el Gobierno Vasco, está causando a un total de doce familias y especialmente a sus hijos tanto niños/as como adolescentes que están completamente integrados en el ámbito escolar y universitario.

 

Por otro lado, y en lo que respecta a la persona de Irene Goikolea que ha resultado absolutamente calumniada en esta campaña de desprestigio y difamación, queremos dejarles constancia que en la actualidad y con el fin de dejar testimoniar este trabajo de investigacion desarrollado durante 20 años, está elaborando un doctorado en Psicología Profunda en la Universidad Pacífica de San Francisco (EEUU) donde el trabajo desarrollado ha sido tomado con un gran interés por los catedráticos del citado centro universitario. De hecho, ha sido invitada a compartir su conocimiento en otras universidades de EEUU con el fin de impartir conferencias, como es el caso, en la última semana, de la universidad de Portland.

 

En consecuencia, pedimos a través de ese escrito la protección del órgano al que nos dirigimos por entender que la trayectoria seguida durante estos veinte años es una aportación para la sociedad y no en detrimento de ella.

 

Desde nuestra perspectiva dicha protección se materializaría en:

 

1.- La rectificación pública por parte de la asociación Largantza y su representante público, Juantxu Dominguez, por referirse a la asociación en forma despectiva e integrarla en el listado de sectas del Pais Vasco.

 

2.- Certificado escrito por parte de la Comisión de Derechos Humanos en el cuál se reconozca que en lugar de una secta destructiva, Amalurra, es una asociación con un propósito de transitar una experiencia cuya finalidad es el desarrollo de competencias personales e interpersonales.  

 

Formar parte de la misma es una opción de libre elección y completamente respetable que no causa ningún perjuicio de carácter social. Mas y cuando, Amalurra siempre ha sido y es un lugar abierto a la gente y al público.

 

Acompañamos los documentos que entendemos pertinentes a fin de acreditar las alegaciones que hemos realizado en el presente escrito. Sin perjuicio, de que si ustedes lo estiman oportuno podamos comparecer en la Comisión a la que nos dirigimos a fin de aclarar los extremos que consideren necesarios, invitándoles a visitar y conocer el lugar físico levantado en el término municipal de Artzentales con el fin de conocer el lugar creado, su funcionamiento y divulgación.

 

Documentos:

1.- Auto judicial de 10 de enero de 1995

2.- Asamblea General de la ONU de 2007  

3.- Informes de las auditorías

4.- Demanda contra el derecho al Honor, a la intimidad personal y  a la propia imagen

5.- Documento de la escuela de Artzentales a la que acuden los niños

6.- Escritos de apoyo realizados por personas socialmente reconocidas que utilizan nuestros servicios hosteleros.